La filosofía existencial es el producto de una situación social y cultural de crisis profunda a consecuencia de la terrible ola de violencia y destrucción originada por las dos guerras mundiales, que sembraron la ruina y la muerte masiva en todo el planeta.
La filosofía existencialista debe considerarse como formando parte de un movimiento general de los espíritus, que no está únicamente limitada al dominio estrcitamente filosófico, y que representa una profunda reacción contra el proceso paulatino de disolución de la persona humana que se había llevado a cabo a lo largo de los últimos cien años.
El existencialismo representa el esfuerzo màs colosal del hombre contemporáneo para recuperar los valores singulares de la persona humana frente al degradante proceso de despersonalización que se había iniciado de forma irreversible desde el comienzo del siglo XIX.
El existencialismo representó una fuerte reacción contra la ruina del hombre, contra su desindividualización y despersonalización creciente, contra el injusto desconocimiento de sus peculiaridades individuales, de su autonomía y responsabilidad personal.
Por este motivo, el existencialismo iniciará un proceso de subjetivización del pensamiento. Reflexionará desde la perspectiva del actor, en lugar de hacerlo, como era habitual en la filosofía tradicional, desde el ángulo del espectador.
Frecuentemente, la filosofía de los existencialistas se funde con su biografía y su pensamiento, se impregna con el calor de sus emociones del momento. La actitud distante que los filósofos del pasado acostumbraban a adoptar ante su filosofía, con la finalidad intelectual de darle objetividad y universalidad, se esfuma ante los existencialistas.
La metafísica clásica había establecido la distinción entre la esencia y la existencia. La esencia es lo que un ser es: esto es un caballo, aquello una mesa, yo soy un hombre.
La esencia no expresa todo lo que es un ser, únicamente hace referencia a lo que dicho ser tiene en común con los demàs seres de la misma especie.
Por el contrario, el exietencialismo, es la doctrina que afirma la prioridad de la exietencia en relación con la esencia respecto de la naturaleza humana.
Las cosas, los objetos, es indudable que tienen esencia, y podemos preguntarnos, lo que es la mesa o el lápiz.
Pero acerca del hombre no puedo preguntarme lo que es, sino solo ¿Quien es?. En el hombre, según los existencialistas, prima la existencia por sobre la esencia. La existencia es previa a la esencia. Es decir, el hombre no tiene esencia prefijada, sino que èl libremente se la constituye a lo largo de las vicisitudes de su existencia en el mundo.
lunes, 15 de junio de 2009
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